Rubik

Estándar

 

Entenderte era cómo hacer el cubo de Rubik.
Primero tuve que identificar tus colores,
la forma en que lucías después de un enfado,
o una noche de fiesta,
con aquel azul que resaltabas tus pecas y tus labios.

Después aprendí a mover tus caras,
a cambiar los cuadrados que no encajaban,
para que todo entre tú y yo,
fuese lo más armonioso posible.

Hubo momentos en los que tus ganas y mis manos
convergían en un baile perfecto.
Éramos una cara más de tu rompecabezas
Sabía en que momento debía bajar o subir tus cuadros,
para que nunca tropezases del todo.

Eras un engranaje
perfecto, complejo, infinito,
único y delicado.

Nunca conseguí completarte del todo
creo que nuestra relación se saltó algún paso.
Hubo un punto, supongo que la vez que te dije
que estaríamos juntos mientras las fuerzas durasen,
en el cual giré tus caras en sentido anti-horario,
perdiendo el equilibrio y algún cuadro por el camino.

Quizá forcé demasiado tu estructura,
haciendo que algo en tu interior se fracturase.

Y desde entonces eres un engranaje
perfecto, complejo, infinito,
único, delicado
e inaccesible.

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