Microversos II

Si quieres dejarme tendrás que hacer un gran esfuerzo,
utilizar incluso picos y palas,
para borrar tu sonrisa de mis labios.

 

Gritaba a tu recuerdo, pero ni siquiera este se digno
en darse la vuelta antes de que doblases la esquina.

 

Quisiera hacerte el amor hasta partirnos a besos
todos lo recuerdos que otros cuerpos nos dejaron.

 

Entre las lineas de tu despedida volví a encontrar de nuevo,
todos los motivos que me llevaron a tus labios.

 

Quizá algún día encontremos entre líneas
el pasado que perdimos en el futuro.

 

Las mejores revoluciones
surgen de las mejores ideas.

 

Quisiste salvar lo poco que quedaba
tras conjugar con insultos el verbo adiós.
Trataste de sonreír mientras llorabas,
llevándote en esa caja de cartón
todos los sueños que te debía.

Tú no tenías rumbo
y a mi me sobraban maletas.

 

Pronto supe que entre tú y yo
sólo habría futuros imposibles

 

Necesito alguien que me arranque tu piel de mis labios y me bese
como si tu nunca hubieses existido.

 

Por un segundo, a ambos se nos pasó por la cabeza
que podíamos ser felices.
Después, amaneció.

 

Ya no estaba entre mis deseos el evitar tus lágrimas,
ni entre tus metas el hacerme sonreír.
Es así como nos fuimos distanciando.

 

I

Me enamoré de ti al instante y te pedí matrimonio,
tu lo rechazaste.
Me dijiste: “me llamo miedo a los fracasos, ¿y tú?”
Yo, sólo un tipo que acaba de ser rechazado.


II

Me enamoré de ti al instante y te pedí matrimonio,
tú lo rechazaste.
Me dijiste: “me llamo miedo a los fracasos, ¿y tú?”
Yo, sólo un tipo que tuvo miedo, y ha fracasado.

 

Un poeta es alguien que entiende la realidad,
y busca respuestas haciéndose preguntas
amontonando palabras.

 

Un buen vino, un libro, un poema,
una mesa, amigos, conversaciones,
pensar, luchar, vivir,
y verte sonreír pese a todo

 

Seguiremos vistiendo las calles de domingo.
Tú te recogerás el pelo y sonreirás,
apagando de golpe los fracasos y el miedo.

 

Dos contra uno no es manera de ganar al solitario,
pero me alegré de tenerte a mi lado cuando perdí.

 

Hemos asaltado la noche pidiendo auxilio,
mientras nuestra esperanza salpicaba los muros
de esta ciudad dormida.

Hemos pintado las sombras de luz,
y aguardado al alba como quien espera un regalo.
Estuvimos tristes y aún así sonreímos.

 

Nunca logré entenderte, así que decidí escribirte dos poemas,
uno por si te marchabas por la noche
y otro por si te quedabas para siempre.

 

Mi barrio tiene el mismo olor que dejaste en mis labios
la noche que te pedí que no te fueses.

 

Me enseñaste que el sexo débil son
todos aquellos hombres que andan viviendo sin probar tus labios.

 

Traté de explicarte mis silencios,
pero tú te habías machado hacía mucho.
Quizá por eso fue más fácil callar que pedirte que volvieses.

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