Microversos XV

 

La poesía es el hilo negro de los puntos de sutura.
La herida nunca es arte,
es sólo una herida.

 

 

Con Photoshop y Facebook, todos podemos parecer felices.

 

 

Amarte era como comer un kebab,
ambos sabíamos que al terminar
tendría las manos y el alma manchadas.

 

 

No os equivoquéis:
Los francotiradores también llevan cuchillo
para matar a gente.

 

 

Nunca quise alejarte, pero dolías demasiado.
Y contigo sólo podía ser masoquista hasta un punto.

Lo demás era matarme lentamente.

 

 

Nunca hubo camino de regreso,
ni migas de pan de vuelta hacia las ruinas.

 

 

Nunca había sentido tanto vértigo y tanto miedo,
como cuando te dije que si pasábamos de largo
íbamos a arrepentirnos de todos los orgasmos no alcanzados.

 

 

Vivir a tu lado era hacerlo a ocho mil revoluciones
por mirada.

 

 

Nos convertimos en enemigos que no pueden estar juntos,
y no saben estar solos.

 

 

Lo siento, amor, de ti no guardo un buen recuerdo,
quizá porque te quise demasiado,
y entre el amor y el odio no hay pasos, sino amargura.
Y algunos amores, por desgracia,
carecen de sus propias leyes de la química.

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