Contradicción

Estándar

Trataba de decirte que la oscuridad se terminaba en el interruptor.
Que mis silencios nunca llevaban tu nombre,
y siempre desaparecían cuando llegabas a casa.
Que por mucho que lo odiásemos, en mi piel estaban todos tus besos.

Tú pensabas en las miles de huidas que soñaste de pequeña y nunca hiciste
en que tu mundo era gris y frío a pesar de las sonrisas y los abrazos.
Que deseabas coger el primer avión al último destino,
y tener la certeza de que yo te quería, pero no te amaba.

Hubiese dado cualquier cosa porque supieses que sin ti respiraba sólo a medias,
porque comprendieses que mis cicatrices eran sólo el miedo a tu marcha,
que nada me quedaría si tus maletas traspasaban la puerta,
y que yo sabía que me olvidarías antes del verano.

Por eso el sexo aquella noche se convirtió en contradicción y deseo,
te desnudé despacio y te comí con fuerza,
sabiendo que esa noche no cambiaría nada, que tú te marcharías,
y yo me quedaría pensando en todos los quizá que acababan en nada.

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