Microversos VI

Mientras parezca que sonríes,
nadie te preguntará por tu tristeza.

 

Eras tú contra el mundo,
y no se puede ganar a siete mil millones de idiotas.

 

La cultura es lo que consolará al hombre
antes de que estallen las primeras bombas.

 

No existen las huidas,
son salidas de emergencia disfrazadas.

 

Nadie quiere vivir del pasado, sino del recuerdo.

 

Ella, siempre.

 

Todo se resume a ser demasiado joven como para saber lo que quieres
o demasiado viejo como para saber cambiar.

 

No hay que dejar cabos sueltos,
o alguien se dedicará a hacer un nudo equivocado.

 

Hasta en la derrota era infinitamente hermosa.

 

Sólo ella sabía de castillos en el aire que se derrumban,
porque nadie puso un puto cimiento en el suelo.

 

No siempre era yo el que te rescataba de un castillo de miedos
con dragones de dudas.
Otras veces me perdía en laberintos de Minotauros de silencios,
y tú venías a buscarme con el hilo de Ariadna atado a un hacha,
para talar mis muros.
Porque en eso consistía amar, en rescatarnos de cada abismo
y regresar al camino,
para sobrevivir juntos.

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